Argentina logró despejar el horizonte financiero de la deuda pública

Los canjes de deuda pública se convirtieron en uno de los mayores logros de políticas económicas del año.

Los canjes de deuda pública se convirtieron en uno de los mayores logros de políticas económicas del año.

La Argentina logró despejar el horizonte financiero de la deuda pública durante 2020, al cerrar con éxito una restauración que consistió en canjear los pasivos emitidos en dólares bajo legislación internacional en poder de tenedores privados, por un monto superior a US$ 100.000 millones, logrando reducir una parte de capital adeudado y extender vencimientos hasta 2046, que recién comenzarán a pagarse a partir del mediados del 2024.

También reconvirtió una porción importante de deuda existente en dólares a pesos, y comenzó las negociaciones para reprogramar vencimientos por otros 44.000 millones de dólares con el FMI, como parte de un plan de sostenibilidad, que aún tiene varias aristas por resolver en 2021.

Los canjes de deuda pública en dólares bajo ley extranjera primero, y luego bajo ley local, se convirtieron en uno de los mayores logros de políticas económicas del año y en un fuerte punto de partida para comenzar a estabilizar la economía argentina y a dar vuelta la recesión que comenzó hace ya 4 años, profundizada con la pandemia.

El canje privado de ley extranjera resultó en una tarea titánica, debido a la magnitud (63.500 millones de dólares) y dispersión de la deuda entre los acreedores, que se resolvió en un lapso de 9 meses de negociaciones intensas desde que el ministro de Economía, Martín Guzmán, anunció oficialmente la intención de la Argentina de una reestructuración el pasado 21 de enero, cuando nadie suponía aún la irrupción de una pandemia que llevaría a un parate y crisis mundial.

Durante las negociaciones, la Argentina soportó fuertes presiones por parte de la comunidad internacional, donde esta vez el país contó con el respaldo explícito del FMI, lo que le permitió enfrentar tratativas con los fondos más especulativos de Wall Street y del mundo, con Blackrock a la cabeza, entre otros.

Argentina logró despejar el horizonte financiero de la deuda pública.

Argentina logró despejar el horizonte financiero de la deuda pública.

El FMI dio un primer paso importante en febrero, cuando se pronunció a favor de una necesidad de reestructurar la deuda, al considerar que se necesitaba una “quita sustancial”. Y, luego, respaldó la oferta mejorada de la Argentina, indicando que era compatible con los parámetros de sustentabilidad analizados.

Del juego de presiones, surgió primero una oferta enviada a la Comisión de Valores en abril, modificada y rechazada varias veces, hasta el acuerdo alcanzado con los acreedores más duros, que permitió dar con la enmienda final presentada en agosto, que llevaría al éxito de la operación con un 93,5% de aceptación.

Este 93,5% de aceptación permitió convertir hasta el 99% de los 63.500 millones de dólares a canjear, gracias a las cĺáusulas colectivas (CAC) que tenían los bonos de los canjes anteriores del 2005 y 2010. Hubo apenas un puñado de acreedores, tenedores de títulos del default del 2001, que se mantuvieron al margen.

De esta forma, considerando los canjes de deuda pública en moneda extranjera bajo la ley de Nueva York y la ley argentina (que tuvo una aceptación de más de 99% de los 41,715 millones de dólares elegibles) , se logró reducir la tasa de interés promedio de 7% a 3,07% junto a una quita de capital de 1,90%,

“Trabajamos de forma constructiva con Argentina: hemos hecho dos visitas a Buenos Aires, y acabamos de recibir a un equipo en Washington”

Kristalina Georgieva

En cuanto a la quita que logró la Argentina, el mercado estimó que el recorte inicial en términos de valor presente neto fue 56%-57%, en promedio, según la cotización y el rendimiento de los bonos del momento.

Asimismo, el canje de deuda en dólares local tuvo también un 99% de aceptación que, junto con el de ley extranjera, le permitió a la Argentina cerrar el capítulo de la carga de la deuda privada en dólares,

De esta forma, los dos canjes de deuda exitosos fueron solo una parte de las estrategia de sostenibilidad de la deuda pública encarada por el Gobierno.

En algunos casos, a la par de estas negociaciones, el equipo que conduce Martín Guzmán se enfocó en paralelo en tratar de reconvertir deuda en dólares a pesos, al mismo tiempo que intentó recomponer el mercado de deuda en pesos, tras el reperfilamiento impuesto en el tramo final del gobierno de Mauricio Macri, en un contexto de crisis cambiaria.

Así, en total en 2020 “por operaciones de conversión de activos a lo largo del año se pasaron títulos en dólares a pesos por un total de 7.504 millones de dólares”, precisaron a Télam fuentes de Economía.

Adicionalmente, se transformaron los instrumentos dollar-linked -atados a la evolución del dólar- otros títulos en poder de tenedores por alrededor de 1.900 millones de dólares, agregaron las mismas fuentes.

La otra punta de la estrategia sostenibilidad de la deuda en dólares fue la negociación con los organismos multilaterales.

Apenas culminó la reestructuración de la deuda privada el 28 de agosto, el Gobierno comenzó el proceso para renegociar una deuda de 44.000 millones con el FMI.

Durante las negociaciones, la Argentina esta vez contó con el respaldo explícito del FMI.

Durante las negociaciones, la Argentina esta vez contó con el respaldo explícito del FMI.

De manera formal, Guzmán y el titular del Banco Central, Miguel Pesce, pidieron al FMI reprogramar su deuda dos días antes de que cierre la reestructuración privada, y tras una conversación entre el presidente Alberto Fernández y la titular del Fondo, Kristalina Georgieva.

Unos meses antes, en abril la Argentina solicitó posponer por un año los pagos al Club de París, antes de renegociar esa deuda, que quedó supeditada al acuerdo que la Argentina logre primero con el FMI.

De cara al corto plazo, se espera que ambas cuestiones se resuelvan en el primer semestre de 2021.

En cuanto al balance con el FMI, lo concreto es que el Fondo y la Argentina acordaron avanzar en la modalidad de un programa de Facilidades Extendidas (EFF), y reemplazar al actual Stand by, para extender vencimientos a 10 años y obtener 4 años y medio de gracia.

Actualmente, las negociaciones incluyen las metas cualitativas y cuantitativas que requerirá el programa, entre ellas, una meta de aumento en las reservas internacionales, según anticipó Guzmán.

Es posible que la Argentina solicite más fondos que los 44.000 necesarios para repagar la deuda con el Fondo, en función de la estabilización de la Economía, según declaraciones oficiales.

Georgieva dio, recientemente, un balance de las negociaciones hasta el momento: “Trabajamos de forma constructiva con Argentina: hemos hecho dos visitas a Buenos Aires, y acabamos de recibir a un equipo (de técnicos) en Washington”, afirmó.

“Nuestro compromiso continuará tanto tiempo como sea necesario para que Argentina tenga claridad sobre sus objetivos de medio plazo: queremos trabajar juntos”, expresó en cuanto a los tiempos para definir un acuerdo.

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