Un libro para repensar el vínculo peronismo e izquierda

Trímboli y Korn indagan en el Peronismo y la izquierda en la Argentina.

Trímboli y Korn indagan en el Peronismo y la izquierda en la Argentina.

Javier Trímboli y Guillermo Korn retoman la figura del escritor y periodista Alfredo Varela (1914-1984) a partir de sus crónicas sobre las condiciones laborales de los mensús en Misiones a inicios de los años 40 y en torno al autor de la novela “El río oscuro” -que fue el germen del clásico del cine nacional “Las aguas bajan turbias”- abren nuevas reflexiones sobre los vínculos que se tejieron en la historia argentina entre peronismo e izquierda.

Bajo el título “¡También en la Argentina hay esclavos blancos!”, los autores reúnen las crónicas de Varela que fueron publicadas en la revista Ahora entre febrero y marzo de 1941 -con el mismo nombre que este libro recién editado por el sello Omnívora- y las “Notas misioneras” que difundió el diario La Hora, órgano oficial del Partido Comunista Argentino, el mismo año.

El libro ideado por Trímboli y Korn recupera también un texto que apareció como folleto, “La masacre de Oberá”. En todos los casos, el eje es el trabajo del periodista, poeta, traductor y novelista sobre los mensús, trabajadores de los yerbales y los establecimientos madereros del Alto Paraná.

-Télam: ¿Cómo comenzó el trabajo sobre Varela?

-Javier Trímboli: Entre 2010 y 2011 estábamos trabajando con docentes en clases de capacitación sobre la cultura argentina y sus problemas. Cuando agarramos el peronismo trabajamos “Las aguas bajan turbias” así que en verdad el origen es una clase en la que decidimos acompañar la película con el libro de Varela. A partir de eso Máximo Eseverri, de Eudeba, nos propuso hacer un trabajo donde pensáramos juntos a Varela y Hugo del Carril, “El río oscuro” y “Las aguas bajan turbias”, y el peronismo y el PC… el cruce peronismo-izquierda. En ese momento nos interesaba trabajar cómo esa relación tenía una resolución que era la del kirchnerismo y había tenido antecedentes, incluso con anterioridad a los años 60, 70. Varela y Del Carril constituían, en parte, ese antecedente.

-T: ¿Cómo creen que Varela decidió hacer ese pasaje del periodismo a la literatura?

-G.K.: Tenemos suposiciones: tiene un interés fuerte en la literatura y por el periodismo nunca puede ser el literato que quiere. Las notas periodísticas son pasajeras; mientras que ‘El río oscuro’ tiene un registro que si te sale bien siempre hay un lugar al que podés volver, una biblioteca donde lo podés recoger y un público que podés ganar. Por otro lado, la novela tiene una característica que no solo es muy actual, no es un registro antropológico donde uno va a ver cómo escribía alguien en los años 40 sino que juega con los tiempos, con la historia, con un registro de citas, con cierta cosa liberal en cómo describe los cuerpos y también recoge parte de estas notas periodísticas donde hay pasajes que se transcriben casi literalmente.

-T: ¿Cómo piensan la relación entre Varela y el peronismo?

-G.K.: No me animaría a tanto porque creo que Varela tuvo un buen vínculo con un militante peronista que fue Del Carril. No sé si eso le permitió abrir su concepción sobre el peronismo pero en principio había un universo en común como el tema de lo popular, del tango, las realizaciones cinematográficas. En ambos aparece reflejado cierto pacto de caballeros y de una confianza en lo que uno iba a hacer y el otro prometía entregar. Lo pongo bastante en términos personales porque también hay notas donde Varela hace críticas al peronismo que tienen que ver con cuestiones fabriles pero me parece que le permitió pensar que podía haber un diálogo con sectores que tenían confluencia de ideas más allá de ciertas diferencias.

-J.T.: En las notas la impresión es que solamente se puede salir de ese cuadro social tan angustiante, marcado por una sobrexplotación de los trabajadores, por la inexistencia y burla de la ley en manos de los poderosos, con intervención del Estado. Varela lo dice en 1941 cuando todavía Perón está en otra cosa. En su diagnóstico de la realidad social del Alto Paraná, que tiene mucho de extraordinaria pero que también viene a revelar lo que está pasando en la Argentina en 1941 en su punto extremo, tiene mucha presencia el Departamento Nacional de Trabajo que es el antecedente de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social que está controlado por los sectores dominantes, por lo tanto sus funcionarios muy fácilmente se dejan ganar por las seducciones de las clases dominantes. Por eso eso no ven nada de lo que ocurre. Y la única forma que esto se transforme es que el Estado tenga una intervención mucho más concreta. Es interesante porque es un momento del Partido Comunista en el que la clase como clase no tiene la potencia suficiente para transformar la situación social. Esto es: no se trata tanto de una revolución sino de la posibilidad de que desde el Estado se transforme ese escenario. Por otro lado, esto lo piensa Varela pero en la revista Ahora, en la que salen sus notas, es en la que aparece Perón en el 43 apenas llegado al gobierno, escribe Jauretche, es una revista abierta a lo nacional popular, en ese momento el PC trabaja en esa línea; luego cuando advierte el equívoco de haberse opuesto de la manera en que lo hizo al peronismo quiere salvar su relación con las masas.

-T: Hay un supuesto diálogo entre Varela y Perón en el que Perón le habría dicho que somos todos un poco comunistas porque buscamos la justicia social. ¿Es verdad o hay algo de mito ahí?

-G.K.: Apostaría a que Varela con Perón no se conocieron, lo que pudo haber habido es un edicto policial donde figurara este registro de la policía armando un expediente pero tendría mis sospechas.

-J.T.: Es cierto que el edicto por el que el va preso es por orinar en la embajada soviética junto con Yupanqui. Van presos, la diferencia es que Yupanqui sale rápido y él queda. Es un momento en el que Del Carril empieza a organizar la película “Las aguas bajan turbias”, lo va a entrevistar a Devoto y le pide que sea parte de la transposición del libro a la película y Varela acepta. A veces me pregunto si Varela habrá consultado con el Partido Comunista acerca de si tenía que decir que si o no a colaborar en una película de quien era, nada más y nada menos, quien le había puesto voz a la marcha peronista. Lo más probable es que en esa relación entre la izquierda y el peronismo, aún en las condiciones de un represión ridícula como era la que lo castigaba a Varela, deciden que vale el intento. Y nace una relación que es mucho más interesante.

– T: ¿Cómo piensan la película “Las aguas bajan turbias” en relación a estos textos?

-G.K: Buscamos consonancias y discutimos lecturas que decían que “Las aguas bajan turbias” respecto de “El río oscuro” le quita cuestiones de denuncia social, reconstruye escenarios, romantiza ciertas escenas, lo cual hace también hasta un héroe colectivo de lo que en la novela era un rebelde individual. En estas notas se me hace más difícil de pensar porque hay una parcialización nota a nota que, si bien no tiene la forma del folletín, se continúa.

-J.T.: Hay en el medio de Varela y Del Carril un guionista que se llama Eduardo Borrás, que además muestra las muchas vetas del peronismo, que tiende a pensarse y a postularse como un fenómeno homogéneo. Borrás era un anarquista, había llegado de España con la derrota en la Guerra Civil Española, un hombre ligado a la cultura y al anarquismo. Es a través suyo que el interés de Del Carril por el libro de Varela se despierta. Son materiales con distintas cocciones: las notas en Ahora estaban destinadas a quedar olvidadas, la cocción que les da en la novela hace que esa experiencia alcance una permanencia distinta y, por supuesto, la película aún más. La diferencia es que en las notas Varela está incluido, es un narrador presente con sutilezas, nunca tomando la delantera pero tanto en la novela como en la película el sujeto extraño a ese territorio desaparece y la enunciación en un punto es bajita.

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