Por la violencia, más de 28.000 colombianos debieron abandonar sus hogares

El departamento suroriental de Nariño, fronterizo con Ecuador, concentra casi el 50% de los éxodos masivos.

El departamento suroriental de Nariño, fronterizo con Ecuador, concentra casi el 50% de los éxodos masivos.

La Defensoría del Pueblo de Colombia informó este jueves que a lo largo de 2020 más de 28.500 personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares debido al incremento de la violencia en el país, el segundo con más desplazados internos en el mundo, solo superado por Siria, en guerra hace casi 10 años.

En un informe publicado este jueves, la entidad relevó 90 eventos de desplazamientos masivos en todo el país, mayoritariamente relacionados con enfrentamientos entre grupos armados e intimidaciones y asesinatos de líderes sociales.

“Para la Defensoría del Pueblo es preocupante lo que pasó en los departamentos de Nariño, Chocó, Antioquia, Norte de Santander y Córdoba. Hay una crisis recurrente por el desplazamiento forzado y las víctimas no cuentan con garantías para el restablecimiento de sus derechos”, señaló el jefe de la entidad, Carlos Camargo, en declaraciones reproducidas por el diario El Espectador.

El departamento suroriental de Nariño, fronterizo con Ecuador, concentra casi el 50% de este tipo de desplazamientos masivos, con 43 que afectaron a unas 14.000 personas.

Le siguen el oriental Chocó, fronterizo con Panamá, con 21 movilizaciones que involucraron a más de 9.200 habitantes, y la región de Baudó y Pacífico.

El Bajo Cauca antioqueño y los municipios del sur de Córdoba (San José de Uré y Puerto Libertador) suman doce eventos de este tipo y 3.000 personas que tuvieron que abandonar sus casas en estas zonas.

La Defensoría destacó que 71 de los 90 eventos de desplazamiento masivos ocurrieron en territorios colectivos étnicos, o sea, que el 85% de las personas que se movilizaron pertenecen a poblaciones afrodescendientes e indígenas.

Por otra parte, alertó que la situación empeora considerablemente debido al impacto de la pandemia. “A la crisis humanitaria se sumó el impacto de la Covid-19 y las demoras en la atención a las víctimas, restricciones de los grupos armados ilegales en los territorios y el riesgo de propagación del virus en las comunidades, especialmente por los confinamientos en sitios hacinados y por la falta de acceso a servicios de salud”, agregó el texto.

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