Lumerman y Penelas inauguran una nueva sala “a pérdida pero con la meta de mostrar actividad”

Lumerman y Penelas en Villa Crespo.

Lumerman y Penelas en Villa Crespo.

Francisco Lumerman y Lisandro Penelas, dramaturgos, directores, actores y fundadores de Moscú Teatro, sala independiente del barrio porteño de Villa Crespo que el viernes reabrirá sus puertas en una sede más grande “a pérdida económica pero con el objetivo de mover la actividad”, inclusive con propuestas gratuitas, pidieron “colaboración a las autoridades en la difusión de que el teatro es una actividad segura”.

“Los gobiernos tienen una oportunidad de colaborar con la difusión de que el teatro no es reproductor del virus; nosotros estamos tratando de hacerlo pero seguramente con apoyo más claro en la comunicación nos ayudarían mucho”, dijo Lumerman (“El amor es un bien”, “Muerde”) a Télam, en medio de los últimos retoques de la sala ubicada en Ramírez de Velasco 535 que iba a abrir sus puertas en marzo de 2020 y cuya inauguración quedó suspendida por la pandemia.

“Nadie sabe que el teatro volvió, estuvimos 10 meses cerrados y si bien entendemos que es muy complejo lo que estamos viviendo y los espacios independientes tendemos a ser autosuficientes porque sabemos que estamos a la buena de dios, es importante que las autoridades nos ayuden”, resaltó Penelas.

Además, destacó que la inauguración de este viernes con “El amante de los caballos” (adaptación propia sobre textos de Tess Gallagher) “será una manera de recordarle al público que existimos, que estamos acá, y en contrapartida me genera bastante incomodidad que el teatro oficial, que tiene presupuesto asignado, no esté haciendo este gesto”.

“Otra vez -añadió- vuelve a pasar que los circuitos independientes asumimos ese riesgo, que después vuelve como revalorización de la cultura de la ciudad y el país pero que tiene que ver con un montón de gente dispersa en solitario generando estos movimientos”.

Un nuevo espacio para seguir creciendo.

Un nuevo espacio para seguir creciendo.

Después de cinco años en la sala sobre la calle Camargo la dupla se mudó a pocas cuadras de ahí, todavía en el corazón de Villa Crespo, a un espacio más grande con la perspectiva de convocar mayor cantidad de espectadores.

“Íbamos a inaugurar a finales de marzo con ´El río en mí´, ya estábamos con la escenografía puesta, íbamos a ensayar, a hacer la puesta de luces y estrenar. Pero la función se canceló y la escenografía quedó ahí puesta seis meses”, recordó Lumerman.

Más de 300 días después, con un protocolo que les permite ocupar 34 de las 114 butacas disponibles, la nueva sala abrirá finalmente sus puertas con la pieza de Penelas.

“La idea es generar reflexiones colectivas, invitar colegas a pensar sobre la tarea, dirección, el público y la actuación, además de dar clases gratuitas presenciales de dramaturgia, producción y clown.”

Francisco Lumerman

Además, la temporada de verano incluirá el lanzamiento del Festival Lazos (lectura de obras de autores internacionales de Suiza, España, Perú, Croacia y Argentina); la reposición de “Una semana más” (de Penelas, dirigida por Ana Scannapieco) y “Un río en mí” (Lumerman) entre otras piezas , el estreno “Captura de aves silvestres” (del grupo Basamenta), y una serie de clases magistrales gratuitas y un ciclo de reflexiones colectivas públicas.

Télam: Moscú sobrevivió al 2020 …

Francisco Lumerman: Los talleres sostienen el espacio y los mudamos al modo online, que obviamente no fue lo mismo y hubo una merma de alumnado pero que pudimos terminar con ocho grupos, teníamos más.

Lisandro Penelas: Algunos no llegaron a arrancar, otros estaban al 50 por ciento, la diferencia económica para el espacio fue un montón. Teníamos expectativa de que el nuevo espacio, al ser más grande, nos iba a dar la posibilidad de vender más entradas y generar mayores ingresos. Finalmente acordamos con el dueño del lugar pagar más o menos un 50 por ciento del valor del alquiler.

FL: Se juntaron la angustia económica con el deseo porque uno hace esto por el deseo de producir, de contar, de expresar y fuimos encontrando también otras maneras, desde hacer la página web, donde los vecinos empezaron a contar relatos de la cuarentena que terminamos montando a través de un modo híbrido por la plataforma de Vivamos Cultura, yo hice un espectáculo con un actor en Perú, hicimos vivos de Instagram, buscamos maneras de generar materiales que nos dieran un ingreso y, al mismo tiempo, que tuvieran que ver con la actividad porque yo creo que son las dos cosas.

LP: Nos fuimos reinventando, teníamos muchas ganas de generar una proximidad con gente interesada en el espacio o afinidad con el lugar y surgió algo que llamamos Membresía, que les permite ver ensayos, participar de encuentros con elencos, de avant premier y reuniones en la cocina del lugar que era algo que teníamos ganas hacía tiempo y se habilitó por la necesidad de apoyo económico pero también porque hubo gente que se sumó.

T: ¿La pandemia reforzó el compromiso de la comunidad con el espacio?

LP: Entendimos mucho más el sentido del espacio y de lo que le pasa a la gente con el espacio. Por la cantidad de personas que nos demostraron apoyo económico y de todo tipo, descubrimos que se sienten parte y eso se terminó poniendo en valor frente a la desidia de otros sectores que deberían haberse ocupado.

T: ¿Por ejemplo?

FL: El teatro no genera ganancias y eso fue muy claro. Yo estuve peleando por el protocolo desde abril y lo habilitaron en noviembre mientras que actividades como la publicidad abrieron antes.

T: ¿Por eso incluyeron dentro de las actividades de apertura programadas talleres gratuitos?

FL: La idea es generar reflexiones colectivas, invitar colegas a pensar sobre la tarea, dirección, el público y la actuación, además de dar clases gratuitas presenciales de dramaturgia, producción y clown. El gesto es estamos, vengan, entremos.

T: ¿Qué creen que debería suceder a nivel oficial?

FL: Hay algo en relación a lo esencial o no esencial, esa es la primera discusión que podríamos tener en términos de Estado porque si la cultura se declarara un bien esencial habilita a tener un montón de posibilidades. Hay que generar apoyos estatales concretos o decretar la emergencia cultural, acciones concretas que tienen que ver con apoyos reales pero no sólo monetarios.

Entradas relacionadas

Deja tu comentario