Los bombardeos israelíes y la respuesta palestina hacen temer otra “guerra a gran escala”

La escalada de violencia es la peor desde una gran ofensiva israelí en 2014

La escalada de violencia es la peor desde una gran ofensiva israelí en 2014

Por tercer día consecutivo, los bombardeos israelíes contra el territorio ocupado de la Franja de Gaza y los cohetes palestinos lanzados desde allí al sur y centro de Israel crecieron en número y destrucción con más de 70 muertos y cientos de heridos, y todo indica que la región se encamina a un nuevo conflicto armado con consecuencias humanitarias devastadoras.

Luego que el enviado de la ONU para Medio Oriente, Tor Wennesland, advirtiera anoche que la situación se encamina a una “guerra a gran escala”, el ejército israelí redobló sus bombardeos con misiles y disparos de artillería contra la Franja de Gaza y, según anunció, condujo varios asesinatos selectivos de líderes del movimiento islamista palestino Hamas, la fuerza que desde 2006 controla el interior de ese territorio pequeño, abarrotado con unos dos millones de habitantes y bloqueado por Israel y Egipto.

En esos ataques, dos nuevos edificios de varios pisos fueron derrumbaron y, según el Ministerio de Salud de Gaza, el saldo desde el lunes ya ascendió a 65 muertos, entre ellos 16 niños, y más de 300 heridos, informó la cadena de noticias Al Jazeera

Además, el servicio de inteligencia interior israelí, el Shin Bet, informó que mataron a una docena de milicianos de Hamas y destruyeron dos instalaciones de esa fuerza en las ciudades de Gaza y Khan Yunis.

En cambio, la agencia de noticias Wafa destacó que los bombardeos se concentraron en zonas residenciales, pobladas mayormente por civiles, una situación que se reflejó en las salas de emergencia de los hospitales de la franja.

Mientras tanto, en Israel, el ejército denunció que desde la madrugada al menos 180 cohetes palestinos fueron lanzados desde la Franja de Gaza a su territorio, aunque 40 no llegaron a cruzar la barrera de facto construida por Israel para separar ese pequeño territorio.

En total, los muertos en Israel por los cohetes lanzados desde la franja ya suman siete, con el fallecimiento de un soldado cerca de la barrera entre ese territorio palestino y el sur israelí, y de un niño que había sido herido el martes y peleaba por su vida en un hospital en una ciudad cercana.

Mientras el país se sumergía en escenas de caos y violencia con turbas de ciudadanos judíos y musulmanes atacándose mutuamente en ciudades donde la población palestina es significativa como Acre o Lod, la última reunión del gabinete de seguridad del Gobierno de Benjamin Netanyahu esquivó este tema -según el diario Haaretz- y se concentró en prepararse para lo que a todas luces para una nueva y masiva ofensiva contra Gaza, como las de 2009 y 2012.

Primero descartaron la posibilidad de empezar a negociar una tregua ahora y luego el ministro de Defensa, Benny Gantz, pidió formalmente extender el estado de emergencia en todo el territorio israelí que esté a 80 kilómetros de la Franja de Gaza por dos semanas más.

La escalada de violencia es la peor desde una gran ofensiva israelí en 2014

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Esto implica evacuar familias y poner a toda la población en alertas por una posible intensificación del intercambio de hostilidades.

Decenas de personas resultaron heridas en algunas ciudades del sur de Israel y unos pocas en Tel Aviv y los alrededores tras una nueva lluvia de cohetes palestinos.

Este miércoles, el primer ministro Netanyahu visitó a uno de los heridos de los últimos días, una niña israelí de tres años se recuperaba en un hospital cerca de Tel Aviv y, al salir, ante las cámaras, fue claro en su amenaza: “Esto es solo el principio. Los vamos a golpear con ataques que nunca soñaron.”

Hamas, por su parte, volvió a advertir que respondería a cada bombardeo con más lanzamientos de cohetes.

La rápida escalada entre Israel y los principales grupos armados de Gaza no tardó en preocupar a los principales actores de la comunidad internacional involucrados históricamente en este conflicto.

En menos de 24 horas, Netanyahu habló primero con el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, y más tarde, con su par de ese país aliado, Joe Biden.

“Tuve una conversación con Bibi Netanyahu no hace mucho tiempo. Mi expectativa y esperanza es que esto se termine más pronto que tarde, pero Israel tiene derecho a defenderse cuando tiene miles de cohetes volando hasta su territorio”, contó el mandatario a periodistas en la Casa Blanca.

Estados Unidos, al igual que Israel, consideran a Hamas como un grupo terrorista.

Pese a que la ONU teme que la escalada de los últimos días termine en “una guerra a gran escala” y la UE pidió “prevenir un conflicto más amplio”, las segunda reunión del Consejo de Seguridad convocada de manera urgente por este tema terminó sin acuerdo ni resolución.

La agencia de noticias AFP informó que, pese a este fracaso diplomático, la ONU, con la ayuda de Qatar y Egipto, está intentando abrir una mediación entre “las partes afectadas”, un eufemismo que demuestra la complejidad de la tarea ya que el enfrentamiento de Israel no es con la Autoridad Nacional Palestina, el Gobierno de Mahmud Abbas con sede en Cisjordania, sino con Hamas en Gaza.

Desde Cisjordania, donde las agresiones de colonos y militares israelíes contra palestinos también se están multiplicando, Abbas habló a su pueblo y prometió “protegerlo” tanto en Gaza como en Jerusalén, dos territorios donde el mandatario no tiene ningún poder real.

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