El feminismo, en el centro de una agenda política en ebullición en Chile

"La paridad en la convención constituyente es un hecho histórico radical y nace en respuesta a la movilización social del feminismo", plantea Arenas.

“La paridad en la convención constituyente es un hecho histórico radical y nace en respuesta a la movilización social del feminismo”, plantea Arenas.

El estallido de octubre de 2019 y la inminente redacción de una nueva Constitución en Chile producto de ese movimiento social amplió el perímetro de lo posible en una sociedad presa de cerrojos autoritarios heredados de la dictadura pinochetista, y uno de los avances más claros es la instalación del feminismo en el centro de la agenda política.

“Hay una sustancia política feminista que ya no es accesoria y que está muy presente en este proceso como resultado de las enormes movilizaciones realizadas de los últimos años, pero también de una larga historia de política feminista que hoy cristaliza en esta imposibilidad de estar fuera de la agenda”, explicó la licenciada, profesora y magíster en filosofía de la Universidad de Chile, Camila Arenas.

Entrevistada por Télam, Arenas, miembro del equipo ARPA del Centro de Investigación Avanzado en Educación (CIAE), connotada activista y especialista en educación no sexista, ilustró el creciente peso específico del feminismo en Chile y cómo éste puede gravitar en la elaboración de la próxima Constitución encargada a la recientemente electa Convención Constitucional paritaria.

– Télam: ¿Qué relación ves entre el estallido social chileno, las demandas expresadas allí, la situación un año y medio después y el auge del feminismo?

– Camila Arenas: Durante el estallido apareció en la Plaza de la Dignidad (lugar emblemático de la protesta) un enorme grafiti que decía “trajimos `la pobla´ (la villa) al centro”, una frase que condensa parte de lo que preguntas, ya que grafica esto de venir desde los márgenes para irrumpir en la política, una idea muy presente en el feminismo en Chile, y que se articula con nuestra pelea por terminar con la violencia estructural de la vida de las mujeres circunscripta a los márgenes.

El estallido vuelve público y masivo este proceso contenido por décadas, que se expresa a través de distintas organizaciones sociales en las que ya había emergido con fuerza el feminismo. Años antes de ese histórico octubre las feministas ya visibilizamos ese malestar en ebullición por la precarización de la vida bajo el neoliberalismo.

Camila integra el ARPA del Centro de Investigación Avanzado en Educación (CIAE) y es una connotada activista y especialista en educación no sexista.

Camila integra el ARPA del Centro de Investigación Avanzado en Educación (CIAE) y es una connotada activista y especialista en educación no sexista.

– T: El feminismo chileno, en todo caso, es muy anterior.

– CA: Por supuesto, y con una rica historia. Es un movimiento que siempre surgió ante la inestabilidad del sistema, cuando fue necesario restituir la política. Esto, desde las sufragistas a mediados del siglo XX, o un segundo momento en la década de los 80 con las feministas que lucharon contra la dictadura, y un tercer momento, ahora. Es decir, cada vez que está deslegitimado el poder político o entró en crisis, el feminismo toma un lugar de demanda que pretende reconfigurar y resignificar los límites de lo político en su conjunto.

– T: ¿Y cómo fue la relación con el resto de las fuerzas políticas opositoras a la dictadura de Pinochet?

– CA: En relación a la historia feminista chilena hay algo muy importante que tiene que ver con la exclusión. El feminismo siempre estuvo excluido o no suficientemente inserto como para ser parte de los cánones tradicionales de la izquierda chilena. En esos espacios no era necesario reivindicarse feminista porque -teóricamente- ese feminismo ya estaba inscripto en esas corrientes.

Sin embargo, la izquierda le dio la espalda al feminismo desde la década de los 90, cuando se hizo evidente una tensión respecto a lo que era verdaderamente democrático y verdaderamente político, y ahí el feminismo advierte que había márgenes de lo político que lo excluían. En resumen las demandas tradicionales de la izquierda quedaron totalmente mezquinas y fue difícil incorporar al feminismo como una idea fuerza.

– T: ¿Se mantiene ese cortocircuito aún con las fuerzas llamadas tradicionales, hoy -al parecer- en retirada?

– CA: Hoy el feminismo se despliega más allá de estas tradiciones porque aparece en distintos espacios, sin necesariamente estar dirigido de manera vertical. No existe una vocería feminista ni el feminismo está representado en una sola institución o en un movimiento. Nosotros reconocemos toda una tradición anterior a la que llamamos “el feminismo de las viejas”, pero el movimiento actual se potenció mucho en sectores juveniles, logró permear otros tejidos sociales y superó sus límites.

– T: Una de las características significativas de esta Convención Constituyente es su conformación paritaria. ¿Es este el gran logro del feminismo en esta etapa?

– CA: La paridad en la convención constituyente es un hecho histórico radical y nace en respuesta a la movilización social del feminismo, pero también la centralidad en la agenda, el haber salido de los márgenes, el repensar la democracia no desde los términos parlamentarios formales de la política tradicional, entre otras, son también parte de aquello que el feminismo suma en la actualidad.

– T: Y de acá al futuro, ¿cómo ves al feminismo en la futura trama política chilena?

– CA: Pensar una nueva política es pensar una política que no sea nunca más excluyente. Y eso se logra por ejemplo con temas como la paridad, claro, pero también necesitamos que esto sea parte del gen de la transformación de los partidos políticos y de la política en su totalidad, en la que nuestras demandas dejen de estar en un espacio lateral. Nuestra expectativa es la construcción de una constitución abierta, que incluya los debates en cabildos y territorios, que garantice la profundización de la democracia a través de plebiscitos, iniciativas populares, consultas vinculantes a las actorías sociales, paridad de género en el Estado y en la sociedad. Básicamente, que la Constitución tenga una perspectiva transversal de género.

– T: Un enorme cambio cultural, en pocos años.

– CA: Tal cual, si hubiésemos hablado de esto hace cinco años hubiera sido una locura. Este contraste es parte de la contribución que ha hecho el feminismo. Los avances de hoy son realmente significativos y hacen que podamos vislumbrar en el corto plazo procesos que efectivamente pueden transformar radicalmente nuestra sociedad. Como en el grafiti que te mencioné al principio, o sea “traer `la pobla´ al centro”. De eso se trata.

Entradas relacionadas