Maúrtua, un exministro y veterano diplomático, vuelve a ser canciller de Perú

Óscar Maúrtua de Romaña. Foto: AFP.

Óscar Maúrtua de Romaña. Foto: AFP.

El excanciller Óscar Maúrtua volvió, 15 años y unos días después, a ocupar la titularidad del Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú, en reemplazo de Héctor Béjar, que estuvo en el cargo apenas 19 días, con lo que el presidente Pedro Castillo tiene de nuevo completo su equipo de gestión de cara a conseguir la aprobación de Congreso la semana próxima.

«Acepté el cargo para servir al país», dijo el excanciller del gobierno de Alejandro Toledo y un veterano diplomático que encabezó embajadas en varias gestiones como las de Alberto Fujimori y Alan García.

Apenas unas horas más tarde Castillo le tomó el juramento en una breve ceremonia en el Palacio de Pizarro, sin discursos y con un breve saludo entre ambos, según mostró la agencia de noticias estatal Andina.

Maúrtua remplazó a Béjar, el primer ministro de Relaciones Exteriores del mandatario, que tuvo una breve gestión y renunció inmerso en una polémica con la Marina y su lucha contra la guerrilla Sendero Luminoso.

Después de perder a dos viceministros de Interior en sus primeros días, Castillo se había quedado el martes sin canciller porque Béjar se fue en medio de los cuestionamientos que generaron sus declaraciones de febrero pasado, pero difundidas el último fin de semana, sobre el origen de Sendero Luminoso.

«El terrorismo en Perú lo inició la Marina y eso se puede demostrar históricamente. Estoy convencido, aunque no puedo demostrarlo, que Sendero Luminoso ha sido en gran parte, producto de los servicios de la CIA y la Inteligencia norteamericana. No puedo demostrarlo, pero estoy convencido de eso», fue el concepto central.

En verdad, Béjar -sociólogo, docente, escritor- ya sumaba críticas por su pasado como fundador en los 60 de la efímera guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN) durante la dictadura del general Juan Velasco Alvarado (1968-1975), que inauguró un período de nacionalizaciones de sectores estratégicos para el desarrollo del país -como la banca, la industria pesquera y los recursos minerales- y realizó una reforma agraria.

Maúrtua, en cambio, es un abogado con amplia experiencia en el mundo diplomático. Se desempeñó como canciller entre agosto de 2005 y julio de 2006 durante el gobierno de Toledo y no es ajeno a las asunciones un tanto anormales: en 2006 asumió para reemplazar a Fernando Olivera, quien dimitió el mismo día en que había sido designado.

En su carrera diplomática, Maúrtua se desempeñó como embajador del Perú en Canadá, Bolivia, Tailandia y Ecuador, y actualmente es el presidente de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional y, además, integra el Consejo Consultivo de la Presidencia del Poder Judicial.

Ya había tenido un acercamiento con Castillo, al punto que lideró el equipo del área de Relaciones Exteriores que manejó la transición con el saliente gobierno de Francisco Sagasti.

Limeño y de 74 años, su llegada a la Cancillería ya recibió un primer cuestionamiento desde adentro del oficialista Perú Libre: «Espero sea una broma de mal gusto la novedad que será Oscar Maúrtua el nuevo canciller. Una persona alineada a la política injerencista de los Estados Unidos no puede representar a un gobierno de izquierda», escribió el congresista Guillermo Bermejo en su cuenta de la red Twitter.

Tanto Perú Libre como su líder, Vladimir Cerrón, fueron contundentes en los últimos días sobre su apoyo a Béjar, el canciller que renunció e incluso denunciaron intentos de «la derecha» para imponer miembros al gabinete más alejados de la línea de la fuerza oficialista.

Pese a estas internas, el flamante canciller deberá presentarse el jueves, como todo el resto del gabinete, ante el Congreso, en busca de lograr el voto de confianza.

Ante el cuadro complejo en el legislativo, donde el oficialismo es claramente minoría, el presidente Castillo instó hoy a frenar el enfrentamiento entre los dos poderes.

«No podemos seguir sacándonos los ojos mientras el pueblo está en la punta del cerro sin agua; no podemos hacer eso mientras la gente está muriéndose en los hospitales, mientras la clase obrera necesita empleo, necesita trabajo», subrayó Castillo en un acto público en Lima.

Las bancadas opositoras preparan pedidos de interpelación o censura contra algunos ministros, algo que iban a hacer con el renunciado Béjar, pero que ahora pueden trasladar a otros miembros del gabinete, incluido el jefe del equipo de ministros, Guido Bellido.

«Le dijimos el día de hoy a la presidenta del Congreso (María del Carmen Alva) para que antes de buscar la confianza entre el Ejecutivo y el Legislativo, tenemos que bajar al pueblo para que el pueblo confíe en sus autoridades, en sus instituciones, en las instituciones del Estado», afirmó el jefe de Estado, según la agencia de noticias Sputnik.

Parte de los cuestionamientos se trasladaron ahora al titular de Interior, Juan Carrasco, criticado porque aceptó y asumió el cargo sin dejar antes su rol de fiscal.

Para los opositores, como el artículo 106 de la Ley de la Carrera Fiscal establece que el cargo de fiscal termina cuando la renuncia es aceptada, y eso no ocurrió, Carrasco habría incurrido «en incompatibilidad y ha vulnerado el ordenamiento jurídico de la Nación».