Denuncian “agresiones” de la policía mexicana contra una caravana de migrantes

La mayoría de los migrantes atacados provenian de Honduras y Haití

La mayoría de los migrantes atacados provenian de Honduras y Haití

Un caravana de migrantes de casi un millar de personas, incluidos menores edad, fue interceptada con “agresiones” por parte de policías y guardias nacionales mexicanos cuando se encontraba en el estado de Chiapas, en su rumbo a pedir asilo a Estados Unidos, denunció este martes un excomisionado nacional del Instituto Nacional de Migración (INM) del país azteca.

“Sobre los eventos recientes habría que hacer una distinción muy clara entre las que son medidas de contención del flujo migratorio y lo que son agresiones injustificadas del todo, que configuran delitos por parte del INM o de la Guardia Nacional; esa separación hay que hacerla”, expuso el demandante en entrevista con el medio Imagen.

El exfuncionario, quien renunció como titular del organismo cuando el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, exigió a México desplegar unos 25.000 agentes de la Guardia Nacional en sus fronteras para detener la migración centroamericana y caribeña, subrayó que en las acciones del fin de semana no se observó una contención “sino que ya fue una agresión”.

Un millar de migrantes, sobre todo haitianos y hondureños, partieron desde refugios en la ciudad mexicana de Tapachula, fronteriza con Guatemala, pero después de tres operaciones de contención en un recorrido de unos 100 kilómetros desde la frontera sur solo avanzaron entre 150 y 200 personas hasta el municipio de Mapastepec, en Chiapas.

Algunos migrantes, varios de ellos niños, resultaron lastimados con brutales golpes de los policías, que los llegaron a patear en el suelo cuando ya estaban sometidos, según las imágenes difundidas por medios locales y redes sociales.

La Guardia Nacional y el INM no mencionaron la existencia de esos videos.

Sin embargo, el INM admitió en un comunicado que los agentes de la inmigración “asumieron una conducta inapropiada” y que reprobaba “cualquier acción que lesione los derechos humanos de personas en contexto de movilidad”.

Por su parte, la sede mexicana de Amnistía Internacional condenó en Twitter la acción del Gobierno mexicano, llamando a “actuar con enfoque humanitario ante la llegada de personas migrantes.”

El secretario de Defensa, Luis Crescencio Sandoval, indicó el domingo que el principal objetivo del despliegue militar, marítimo y de la Guardia Nacional era “detener toda la migración”, para lo cual se había desplegado más de 14 mil militares y miembros de esa fuerza en el sur de México.

El anuncio se hizo poco después de la decisión de la Corte Suprema estadounidense de retomar una vieja política migratoria en la era Trump, el controvertido Protocolo de Protección a Migrantes, conocido como “Quédate en México”.

Abolido por el actual gobernante Joe Biden al comienzo de su mandato, la decisión judicial votada por la mayoría de los conservadores que constituye la Corte Suprema, avaló la idea de que cada persona migrante que pasara por México antes de llegar a Estados Unidos debería esperar del lado mexicano la aprobación de su demanda de asilo.

Tras este anuncio, miles de mexicanos se quedaron varados en campamentos en las diferentes ciudades en las frontera mexicano-estadounidense.

El flujo migratorio hacía Estados Unidos y Canadá aumentó de manera significativa desde 2018 en todo México, llegando a un punto nunca visto en 20 años.

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