Los golpistas convocaron a exministros y ordenaron la liberación de presos políticos

Los militares sublevados ordenaron la liberación de los detenidos polítiicos, tras el golpe de Estado condenado por la comunidad internacional.

Los militares sublevados ordenaron la liberación de los detenidos polítiicos, tras el golpe de Estado condenado por la comunidad internacional.

Los militares sublevados en Guinea, que el sábado capturaron al presidente Alpha Condé y anunciaron la disolución de las instituciones, convocaron este lunes a los ministros salientes y ordenaron la liberación de los “detenidos políticos de todos los bandos”, tras el golpe de Estado condenado por la comunidad internacional.

Los militares sublevados pidieron a los ministros y los presidentes de las instituciones que asistieran por la mañana a una reunión en el Palacio del Pueblo, sede del Parlamento. 

“Cualquier negativa a presentarse será considerada como una rebelión”, advirtieron los insurrectos, informó la agencia de noticias AFP.

Un día después de haber llegado al poder a través de un golpe de Estado liderado por el teniente coronel Mamady Doumbouya contra Condé, ordenaron la liberación de los “detenidos políticos de todos los bandos”.

El Frente Nacional para la Defensa de la Constitución (FNDC), que aglutina a las fuerzas políticas contrarias a un tercer mandato de Condé, indicó en un comunicado que entre los detenidos que serán liberados están el destacado activista Oumar Sylla, conocido como Foniké Mengué, condenado a 11 meses de prisión por “llamamientos a una concentración desarmada”, Étienne Soropgui y Abdoulaye Bah, entre otros opositores.

Ante la noticia, el FNDC invitó a “la población de Conakry a movilizarse esta mañana con el fin de dar una cálida bienvenida a nuestros héroes injustamente detenidos”, recoge el portal de noticias MediaGuinee.

La capital guineana, funcionaba por la mañana con lentitud y en silencio, luego que los golpistas anunciaran en la víspera el toque de queda que comenzó a regir, hasta nuevo aviso, a partir de las 20 del domingo. 

Los militares instalaron barricadas en los accesos al centro y soldados armados prohibían acercarse al palacio presidencial.

Muchos comercios estaban cerrados y el mercado central de Madina, siempre pleno de clientes, parecía inactivo. 

Esta tranquilidad sólo se veía interrumpida por los aplausos de algunos vecinos al paso de vehículos militares.

Las fuerzas especiales guineanas afirmaron, con un video como prueba, haber capturado al jefe de Estado para poner fin al “derroche financiero, la pobreza y la corrupción endémica”, y también “la instrumentalización de la justicia y el desprecio de los derechos de los ciudadanos”.

Los golpistas difundieron un video del presidente Condé, de 83 años, vestido con jeans y camisa, sentado en un sofá. 

Según ellos, está bien de salud y es tratado correctamente, pese a que Condé se negara a responder ante la cámara cuando le preguntaron si fue maltratado.

Los militares proclamaron la disolución del Gobierno, las instituciones y la Constitución, que Condé hizo adoptar en 2020 y utilizó para presentarse ese mismo año a un tercer mandato, pese a meses de protestas. 

Los golpistas prometieron un periodo de transición, al estilo del vecino Mali. Entretanto, impusieron un toque de queda y cerraron las fronteras por aire y tierra. 

Sin embargo, un mensaje leído esta mañana en la televisión informó la reapertura de las fronteras aéreas.

Este golpe de Estado tiene lugar tras meses de grave crisis económica y política en este país de 12 millones de habitantes, gobernado desde 2010 por el presidente Condé, cada vez más aislado.

Durante décadas, esta nación pobre, pese a sus recursos minerales e hidrológicos, fue dirigida desde su independencia en 1958 por regímenes autoritarios o dictatoriales. 

Se trata de un nuevo golpe de Estado en África subsahariana en un año, tras los de Mali en 2020 y Chad en 2021.

Pese a los intensos disparos que se escucharon en la noche del domingo en la capital, aún no se reportaron muertos ni se registraron incidentes graves. 

El golpe suscitó una amplia condena internacional, desde el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, a la Unión Africana, pasando por la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (Cedeao)y la Unión Europea.

Estados Unidos también se sumó a las criticas y advirtió que podría “limitar” la capacidad estadounidense de ayuda a Guinea.

Washington aseguró que “la violencia y cualquier medida extraconstitucional solo erosionarán la paz, estabilidad y prosperidad de Guinea”, e instó a todas las partes a que “renuncien a la violencia y a cualquier esfuerzo que no esté respaldado por la Constitución” y a que adhieran al “estado de derecho”.

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