Día de la Primavera con menos restricciones: un festejo necesario

Jóvenes que dialogaron con Télam se alegraron porque podrán festejar con mayor libertad mientras que especialistas aseguran que "los chicos tienen ganas de vincularse y volver a encontrarse".

Jóvenes que dialogaron con Télam se alegraron porque podrán festejar con mayor libertad mientras que especialistas aseguran que «los chicos tienen ganas de vincularse y volver a encontrarse».

El Día de la Primavera y del Estudiante se celebrará este martes y jóvenes que dialogaron con Télam expresaron que lo festejarán «sin restricciones» y «más libres», mientras que especialistas aseguran que «los chicos tienen ganas de vincularse y volver a encontrarse».

Debido al descenso en la cantidad de infectados por coronavirus y al avance del Plan Nacional de Vacunación, los festejos del Día de la Primavera serán muy distintos al año pasado, cuando regía el Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio (DISPO) en el país.

María Inés Fernández, de 17 años, vive en Adrogué y va al Colegio Nuestra Señora de Luján.

En diálogo con Télam, contó que previo a la pandemia se juntaba con amigas y solían ir a merendar para la primavera. Pero, aclaró que el año pasado no festejaron, y explicó que «no salí de mi casa hasta fines de octubre, con mis amigas nos cuidamos bastante y para ese día hicimos videollamada«.

Para Inés la cuarentena del año pasado y el «no salir» le generó una desmotivación con respecto al estudio y que «la pasó mal por momentos».

La joven consideró que este año «está todo más libre», y comentó que con cuatro amigas «la idea es ir a una plaza que no está tan concurrida, y hacer un picnic a la tarde».

Con respecto a los protocolos que siguen vigentes, mencionó que «si estamos al aire libre, como nos vemos todos los días en el colegio y tenemos confianza, nos sacamos el barbijo«.

Luca Gorzalczany, de 13 años, estudia en el Colegio Nacional de Buenos Aires, vive en el barrio de Saavedra, y es socio del Club Ciudad.

«En general festejó la primavera, voy al club o me junto con amigos. El celebrar es una excusa para juntarse», señaló el joven y agregó que «el año pasado como no nos podíamos juntar presencialmente, organizamos con unos amigos un zoom, y charlamos un rato«.

En este sentido, mencionó que al principio de la cuarentena no le molestó el encierro «porque podía hablar por chat con sus amigos» pero después empezó a «cansarse».

Para Estefanía Renzetti, psicóloga clínica, la cuarentena producto de la pandemia de Covid-19 impactó en los jóvenes ya que «la adolescencia es un momento clave para el desarrollo de la personalidad y para ello se necesita de un encuentro con otro».

En este sentido, comentó que «el adolescente necesita para su desarrollo encontrar identificaciones en el mundo externo, y es en los pares donde las encuentra, para poder ir separándose, simbólicamente, de los padres».

Así, Renzetti advirtió que las instituciones como las escuelas y los clubes, son «un espacio fundamental de apoyo emocional que faltó en la pandemia«.

En cuanto a los encuentros sostuvo que «ahora que hay mayor posibilidades de juntarse y salir, hay que fomentar los cuidados pero poder dar ciertas libertades, para que puedan poder vivir su vida social» ya que «los chicos tienen ganas de vincularse y volver a encontrarse».

Micaela y Camila Lema, de 17 años, son hermanas mellizas, viven en Liniers y cursan en el colegio Nuestra Señora de Las Nieves.

Camila detalló que para el Día de la Primavera sale con los amigos a caminar a la plaza o tomar un helado, pero que «los planes surgen muy en el momento», aunque afirmó que este año «vamos a salir a hacer algo, creo que voy a ir con dos amigas a la plaza«.

«El año pasado no nos pudimos juntar, era un momento en el que estábamos en cuarentena y a muy pocos nos dejaban salir», explicó la joven amante de la danza, quien consideró que «no fue una buena época. Estaba desmotivada, no sabía cuando iba a volver a ver mis amigos, volver a bailar. El Zoom no tenía la parte divertida del colegio de poder ver gente y se me hacía interminable».

Su hermana remarcó que como no irá al colegio, seguramente se reunirá con sus amigos.

Con respecto a los cuidados frente a los encuentros, Micaela afirmó que «ahora ya no usamos barbijo pero el año pasado ni nos acercábamos».

Santiago Andrade, de 17 años, vive en Munro y estudia en el Colegio María Auxiliadora.

«Este día suele arreglarse en el momento, pero siempre es algo diferente, no hay una rutina», expresó el joven.

Este año cree que va a ir a las plazas de Dardo Rocha, cerca del Hipódromo de San Isidro con sus amigos, ya que consideró que «el asunto de la pandemia está más relajado, más calmado y la gente ya empezó a salir un montón».

A su vez, habló de los primeros tiempos de cuarentena y dijo que «cuando arrancó todo fue un cambio muy importante, y cada uno lo transitó con las herramientas que tenía».

Jorge Eduardo Catelli, psicoanalista miembro titular en Función Didáctica de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), también valoró el impacto de la pandemia y la «no presencialidad» en la vida adolescente, y consideró que «ha sido múltiple».

«La adolescencia es el pasaje de la vida intrafamiliar a la vida vinculada con el afuera, con los otros. Con la pandemia se vio una cancelación del afuera donde los adolescentes buscaron las tecnologías para seguir en un contacto simbólico con los otros«, explicó Catelli a Télam.

Sin embargo, el miembro de APA consideró que «hubo situaciones que se agudizaron, desde trastornos de la alimentación hasta depresiones y autolesiones, como modo de sentir lo que era imposible de sentir en el cuerpo de un modo exagerado».

A su vez, mencionó que «rituales de iniciación real pero también simbólica» como la celebración de los 15 años para las adolescentes, los bar mitzvah en relación a los varones de la colectividad judía, rituales de la vida escolar, como los viajes de egresados y de intercambio, «quedaron fallidos».

En este sentido, Catelli señaló que en algunos jóvenes se presentó sensación de pérdida y que «tuvieron que llevar adelante un trabajo de duelo, o bien para aplazar la posibilidad de hacerlo, o para tolerar su pérdida definitiva».

En cuanto al «volver a la calle», recordó que en diciembre del año pasado los jóvenes «se empezaron a relajar y concurrieron masivamente a los distintos centros turísticos y playas argentinas, una respuesta que en el psicoanálisis decimos que es maníaca, negando una realidad riesgosa».

«Lo que encontramos en la actualidad, es una mayor mesura, pero siempre teniendo que atender que el festejo, no se transforme en una negación de los cuidados que aún son necesarios de mantener, para poder seguir adelante en esta nueva vida en la que nos encontramos», concluyó.