Proyecto de personas en situación de calle: dejar de ser invisibles

Quedan pocas horas para una próxima sesión en la Cámara de Diputados. Sin dudas, el recinto nos va a encontrar con muchas ganas de decir, de planificar, de legislar. Mañana, además, no deja de ser una jornada histórica para quienes venimos luchando y militando en las calles al lado de los más vulnerados. Cuando la campana del Palacio suene y estemos todos y todas convocados a la Cámara baja para dar quórum, los sueños de las personas en situación de calle van a llenarse de esperanza.

Las personas en situación de calle no tienen un solo derecho garantizado. Les arrancan hasta su propia subjetividad. He escuchado a compañeros y compañeras decirme que su vida ya no valía, que ya no eran nada, que la mirada de las otras y los otros los condicionaba y los hacía sentir marginados, tan sólo por estar en situación de calle. Mañana tenemos la posibilidad histórica de empezar a cambiar esta realidad. Mañana tenemos la posibilidad histórica de que dejen de ser invisibles.

Por eso, es imperioso convocar a todos los sectores a analizar en estas horas que faltan si quieren ser partícipes de esta transformación o cómplices de legitimar una de las heridas más profundas de nuestra democracia. Si avanzamos en el camino de la transformación, vamos a poder realizar un censo que nos permita planificar las políticas públicas que alcancen a todas las personas en situación de calle y familias sin techo.

Si avanzamos en el camino de la transformación, el acceso a su identidad va a ser real. Si avanzamos en el camino de la transformación, vamos a poder contar con una red nacional de centros de integración social que les permita desarrollarse. Si avanzamos en el camino de la transformación, vamos a poder intervenir en la problemática de manera inmediata gracias a la creación de un sistema nacional de atención telefónica articulado con un sistema nacional de atención móvil.

Si avanzamos en el camino de la transformación, seremos una sociedad más justa, más igualitaria, más digna, más humana. Si no lo hacemos, pesará sobre nuestras conciencias la muerte de cada persona en situación de calle, por frío, por fuego, por golpes, por violencias, por la ausencia de un Estado que tiene que estar, siempre, legislando de cara al pueblo. Todavía quedan unas horas. Todavía podemos seguir pensando de qué lado de la historia queremos estar.