La clase política francesa pasa a modo campaña, a tres meses de las elecciones

A casi tres meses de las elecciones presidenciales la campaa empieza a alterar la vida poltica francesa
A casi tres meses de las elecciones presidenciales, la campaña empieza a alterar la vida política francesa.

Una oposición raramente unida infringe una derrota al oficialismo en el Congreso, el presidente insulta a los no vacunados y la extrema derecha se jacta de una «victoria patriótica» y de torcerle la mano al Gobierno: el arco político de Francia dio el disparo de salida de un año electoral en medio de la peor crisis de contagios de la pandemia en el país europeo.

A casi tres meses de las elecciones presidenciales, la campaña empieza a alterar la vida política francesa, con los partidos volcados a la batalla electoral y un Gobierno cada vez más atacado y librado a su suerte, mientras la quinta ola impulsada por la variante Ómicron bate récord de infecciones y pone en jaque al sistema sanitario, especialmente, la atención primaria.

El año 2022 comenzó con una polémica en clave electoral por la instalación de una bandera de la Unión Europea (UE) en el emblemático Arco del Triunfo parisino.

El gesto pretendía celebrar la presidencia francesa del bloque, asumida por seis meses el pasado 1 de enero, pero desató el repudio de la derecha y la extrema derecha que denunciaron un atentado a la soberanía francesa por, supuestamente, reemplazar al estandarte nacional, que solo flamea durante actos oficiales en el monumento.

Las encuestas dan como favorito indiscutido de la primera vuelta a Macron con 26 de los votos
Las encuestas dan como favorito indiscutido de la primera vuelta a Macron, con 26% de los votos.

La candidata de Agrupación Nacional (AN) y líder de extrema derecha, Marine Le Pen, fue la primera en denunciar una «provocación» y reclamar al presidente Emmanuel Macron el restablecimiento de la bandera francesa.

Poco después se sumaron otros dos candidatos de la extrema derecha: el periodista Éric Zemmour, que habló de «ultraje», y el euroescéptico Nicolas Dupont-Aignan, que tildó a Macron de «profanador que pisotea los colores nacionales».

También la aspirante del conservador Los Republicanos (LR), Valérie Pécresse, quiso marcar la cancha y tuiteó: «Presidir Europa sí, borrar la identidad francesa no».

Día y medio más tarde, el Gobierno retiró el pabellón europeo «en el timing previsto», mientras que Le Pen afirmaba que «se vio obligado» a hacerlo y se felicitaba por «una gran victoria patriótica en los albores de 2022».

La presidencia francesa de la UE era ansiada por Macron, quien espera que sus posturas pro Europa le sirvan como un instrumento de clivaje político para su reelección en las presidenciales del 10 y 24 de abril, tal como lo beneficiaron en los comicios de 2017.

Si bien el mandatario francés no anunció aún su candidatura, el martes pasado admitió en una entrevista con el diario Le Parisien su deseo de lanzarla cuando «las condiciones sanitarias lo permitan».

El clima de campaña quedó también patente esta semana, luego que la política sanitaria del Gobierno fuese víctima del fuego cruzado con la oposición en el Parlamento.

La lder de extrema derecha Marine Le Pen tiene el 16 delas preferencias
La líder de extrema derecha, Marine Le Pen tiene el 16 % delas preferencias.

La intención del oficialismo de aprobar rápidamente el proyecto para limitar el uso del pase sanitario a las personas vacunadas se vio frustrada en la medianoche del lunes, cuando los partidos opositores se unieron para suspender su discusión, algo que lograron pese a ser minoría gracias a la ausencia de varios diputados oficialistas.

Los medios franceses calificaron de sorpresiva la decisión del conservador LR, que ha respaldado el grueso de la legislación gubernamental, como un indicio de la creciente tensión política de cara a los comicios, para los que Macron se perfila como favorito y un rival difícil de vencer.

Un día más tarde, el propio presidente agregó más leña al fuego a la creciente confrontación al afirmar que su estrategia era «joder» a los no vacunados, comentario que causó rechazo en la totalidad del arco político, incluso entre algunos parlamentarios oficialistas.

De la izquierda a la extrema derecha, los opositores consideraron que no se comportó como un jefe de Estado y que arremetió contra los no inmunizados para conseguir el apoyo electoral del 90% de los adultos franceses que sí se vacunaron.

“¿Tiene control el presidente sobre lo que dice? La OMS dice ‘convencer en lugar de forzar’. ¿Y él? ‘Joder aún más’. Deplorable», lamentó en Twitter el candidato de izquierda Jean-Luc Mélenchon.

Para los analistas políticos, las duras palabras de Macron fueron interpretadas como su «verdadera» entrada en campaña, a la que tildaron de «espectacular pero arriesgada».

Consciente de que una gran mayoría de los franceses respaldan la vacunación, Macron se puso el traje de candidato, dispuesto a asumir riesgos y dividir a la opinión pública, hasta el punto de escandalizarla.

Hasta ahora, la gestión de la pandemia benefició al presidente, quien apuesta por la inoculación masiva para superar la crisis sanitaria y rechaza imponer de nuevo medidas estrictas como los toques de queda o confinamientos, adoptados hasta mediados del año pasado.

Sin embargo, si el avance desenfrenado de la quinta ola se profundiza en febrero, el manejo de la crisis sanitaria podría llegar a jugarle en contra.

El periodista de derecha ric Zemmour tiene una intencin de voto del 13 Foto AFP
El periodista de derecha Éric Zemmour tiene una intención de voto del 13%, (Foto AFP)

La Covid-19 no solo amenaza con centralizar el debate electoral, -algo que los rivales de Macron consideran que lo favorece porque deja de lado otros temas económicos y sociales- sino también con perturbar el despliegue de la campaña.

Aunque los actos de campaña -esenciales para mover a los simpatizantes y ganar visibilidad- están autorizados, corren el riesgo de convertirse en focos masivos de contagio, lo que podría afectar a la imagen de los candidatos.

De momento, las encuestas dan como favorito indiscutido de la primera vuelta a Macron, con 26% de los votos, seguido por Le Pen y Pécresse, ambas con 16%, y Zemmour con 13%, mientras que el resto de aspirantes -que incluye a toda la centro-izquierda e izquierda- tiene menos de un 10% de los sufragios.

Según el barómetro del diario Les Echos, el mandatario ganaría también la segunda vuelta, tanto frente a Le Pen con 58% de los votos, como frente a los conservadores de LR con un 54%.

La profesora de Ciencia Política en la Universidad de Lorena, Anne Jadot, explicó a Télam que el mandatario se vio muy favorecido por las «debilidades de sus adversarios», pero advirtió que el juego sigue aún abierto: «Claramente Macron lidera de manera sólida la carrera, pero nada excluye que las dinámicas de campaña cambien.»

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